Te alabamos y te
agradecemos, Padre,
por nuestra vida
como pueblo.
Con Jesucristo,
queremos poner a
las personas en el centro de nuestro actuar,
especialmente a
los pobres, los enfermos, los pequeños,
para ser una
nación hospitalaria
movida por
vínculos que busquen el bien común:
donde la justicia
sea la fuerza de la paz.
Que el Espíritu
nos guíe en el diálogo
para ser
constructores de comunión,
dándonos fuerzas
para edificar juntos la civilización del amor
reconociendo en el
corazón de cada ser humano,
el lugar donde Tú
deseas habitar.
Que podamos ser
auténticos testigos de la fe,
manifestando tu
misericordia con alegría
y anunciando tu
salvación con esperanza.
El Papa León XIV
nos convoca y envía.
Junto a nuestra
Madre de Luján decimos:
¡Levántate,
Argentina,
y camina hacia una
patria fraterna!
Con aprobación
eclesiástica

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