El lunes 13 de mayo de 2024 la Penitenciaría Apostólica publicó el decreto sobre las Indulgencias para el Año Jubilar 2025. ¿Cómo alcanzar la gracia de la Indulgencia? Repasemos los distintos modos de ganarla.
Es muy importante que leamos el decreto, de punta a punta, para tener una idea acaba de los distintos modos de alcanzar la Indulgencia, y para evitar confusiones y superar inexactitudes. En el decreto las distintas formas de ganar la Indulgencia están agrupadas en 3 modos.
I.- En las sagradas peregrinaciones
Por eso "Los fieles, peregrinos de esperanza, podrán conseguir la Indulgencia Jubilar concedida por el Santo Padre si emprenden una pía peregrinación". ¿Hacia dónde? "Hacia cualquier lugar sagrado jubilar: participando devotamente" en ese lugar jubilar:
- en la Santa Misa;
- en una Misa ritual para conferir los sacramentos de iniciación cristiana o la Unción de los enfermos;
- en la celebración de la Palabra de Dios;
- en la Liturgia de las Horas (oficio de lecturas, laudes, vísperas);
- en el Via Crucis;
- en el Rosario mariano;
- en el himno del Akathistos;
- en una celebración penitencial, que concluya con las confesión individual de los penitentes, como está establecido en el rito de la Penitencia;
¿Cuáles son en nuestra Arquidiócesis de Corrientes los lugares jubilares?
El lema de todo el Año Jubilar —PEREGRINOS DE ESPERANZA— hace que las peregrinaciones sean enriquecidas con la Indulgencia.
Por eso "Los fieles, peregrinos de esperanza, podrán conseguir la Indulgencia Jubilar concedida por el Santo Padre si emprenden una pía peregrinación". ¿Hacia dónde? "Hacia cualquier lugar sagrado jubilar: participando devotamente" en ese lugar jubilar:
- en la Santa Misa;
- en una Misa ritual para conferir los sacramentos de iniciación cristiana o la Unción de los enfermos;
- en la celebración de la Palabra de Dios;
- en la Liturgia de las Horas (oficio de lecturas, laudes, vísperas);
- en el Via Crucis;
- en el Rosario mariano;
- en el himno del Akathistos;
- en una celebración penitencial, que concluya con las confesión individual de los penitentes, como está establecido en el rito de la Penitencia;
¿Cuáles son en nuestra Arquidiócesis de Corrientes los lugares jubilares?
En el decreto la Penitenciaría determina como lugares jubilares:
1) la Iglesia Catedral
2) los santuarios marianos (por tanto la basílica de Itatí; y el santuario de La Merced)
El mismo decreto posibilita que el obispo pueda designar otros lugares; por lo que nuestros obispos han designado al resto de los santuarios:
3) Cruz de los Milagros
4) San Cayetano
5) San Pantaleón
4) San Cayetano
5) San Pantaleón
II.- En las pías visitas a los lugares sagrados
También los fieles podrán conseguir la Indulgencia si, individualmente o en grupo, visitan devotamente cualquier lugar jubilar y ahí, durante un período de tiempo adecuado, realicen:
También los fieles podrán conseguir la Indulgencia si, individualmente o en grupo, visitan devotamente cualquier lugar jubilar y ahí, durante un período de tiempo adecuado, realicen:
- adoración eucarística y meditación,
- concluyendo con el Padre Nuestro, la Profesión de Fe; en cualquier forma legítima e invocaciones a María, Madre de Dios.
Religiosos de clausura. Enfermos. Recluidos. Los fieles verdaderamente arrepentidos que no podrán participar en las solemnes celebraciones, en las peregrinaciones y en las pías visitas por graves motivos (especialmente todas las monjas y los monjes de clausura, los ancianos, los enfermos, los reclusos, como también aquellos que, en hospitales o en otros lugares de cuidados, prestan servicio continuo a los enfermos), conseguirán la Indulgencia jubilar, con las mismas condiciones si, unidos en espíritu a los fieles en presencia, particularmente en los momentos en los cuales las palabras del Sumo Pontífice o de los Obispos diocesanos sean trasmitidas a través de los medios de comunicación, recitaran en la propia casa o ahí donde el impedimento les permita (p. ej. en la capilla del monasterio, del hospital, de la casa de cuidados, de la cárcel…) (1) el Padre Nuestro, (2) la Profesión de Fe en cualquier forma legítima y (3) otras oraciones (oración del Jubileo) conforme a las finalidades del Año Santo, ofreciendo sus sufrimientos o dificultades de la propia vida.
III.- En las obras de misericordia y de penitencia
Misiones. Retiros. Encuentros formativos. Además, los fieles podrán conseguir la Indulgencia jubilar si, con ánimo devoto, participaran:
- en las Misiones populares,
- en ejercicios espirituales (Retiros espirituales)
- u otros encuentros de formación sobre los textos del Concilio Vaticano II y del Catecismo de la Iglesia Católica, que se realicen en una iglesia u otro lugar adecuado, según la intención del Santo Padre.
Obras de misericordia. De manera más peculiar, precisamente “en el Año jubilar, estamos llamados a ser signos tangibles de esperanza para tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de penuria”: por lo tanto, la Indulgencia está unida también a las obras de misericordia y de penitencia, con las cuales se testimonia la conversión emprendida. Los fieles, siguiendo el ejemplo y el mandato de Cristo, sean estimulados a realizar más frecuentemente obras de caridad o misericordia, principalmente al servicio de aquellos hermanos que se encuentran agobiados por diversas necesidades.
Redescubran más precisamente “las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos”.
Y redescubran asimismo “las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos”.
Visita a personas en necesidad. Del mismo modo, los fieles podrán conseguir la Indulgencia jubilar si se dirigieran a visitar por un tiempo adecuado a los hermanos que se encuentran en necesidad o en dificultad (enfermos, encarcelados, ancianos en soledad, personas con capacidades diferentes…), como realizando una peregrinación hacia Cristo presente en ellos (cfr. Mt 25, 34-36) y siguiendo las habituales condiciones espirituales, sacramentales y de oración. Los fieles, sin duda, podrán repetir tales visitas en el curso del Año Santo, obteniendo en cada una de ellas la Indulgencia plenaria, incluso cotidianamente.
Iniciativas que ayuden al espíritu penitencial. La Indulgencia plenaria jubilar podrá ser conseguida también mediante iniciativas que ayuden en modo concreto y generoso al espíritu penitencial que es como el alma del Jubileo, redescubriendo en particular el valor penitencial del viernes:
- absteniéndose, en espíritu de penitencia, al menos durante un día de distracciones banales (reales y también virtuales, inducidas, por ejemplo, por los medios de comunicación y por las redes sociales) y de consumos superfluos (por ejemplo ayunando o practicando la abstinencia según las normas generales de la Iglesia y las especificaciones de los Obispos),
- así como otorgando una proporcionada suma de dinero (limosna) a los pobres;
- sosteniendo obras de carácter religioso o social, especialmente en favor de la defensa y protección de la vida en cada etapa y de la calidad de la misma, de la infancia abandonada, de la juventud en dificultad, de los ancianos necesitados o solos, de los migrantes de diversos Países “que abandonan su tierra en busca de una vida mejor para ellos y sus familias” (Spes non confundit, 13);
- dedicando una adecuada parte del propio tiempo libre a actividades de voluntariado, que sean de interés para la comunidad u otras formas similares de compromiso personal.
Bendición papal. Todos los Obispos diocesanos o eparquiales y aquellos que en el derecho son equiparables a ellos, en el día más oportuno de este tiempo jubilar, en ocasión de la principal celebración en la catedral y en cada una de las iglesias jubilares, podrán impartir la Bendición Papal con anexa Indulgencia plenaria, conseguible por todos los fieles que reciban tal Bendición con las habituales condiciones.
Religiosos de clausura. Enfermos. Recluidos. Los fieles verdaderamente arrepentidos que no podrán participar en las solemnes celebraciones, en las peregrinaciones y en las pías visitas por graves motivos (especialmente todas las monjas y los monjes de clausura, los ancianos, los enfermos, los reclusos, como también aquellos que, en hospitales o en otros lugares de cuidados, prestan servicio continuo a los enfermos), conseguirán la Indulgencia jubilar, con las mismas condiciones si, unidos en espíritu a los fieles en presencia, particularmente en los momentos en los cuales las palabras del Sumo Pontífice o de los Obispos diocesanos sean trasmitidas a través de los medios de comunicación, recitaran en la propia casa o ahí donde el impedimento les permita (p. ej. en la capilla del monasterio, del hospital, de la casa de cuidados, de la cárcel…) (1) el Padre Nuestro, (2) la Profesión de Fe en cualquier forma legítima y (3) otras oraciones (oración del Jubileo) conforme a las finalidades del Año Santo, ofreciendo sus sufrimientos o dificultades de la propia vida.
III.- En las obras de misericordia y de penitencia
Misiones. Retiros. Encuentros formativos. Además, los fieles podrán conseguir la Indulgencia jubilar si, con ánimo devoto, participaran:
- en las Misiones populares,
- en ejercicios espirituales (Retiros espirituales)
- u otros encuentros de formación sobre los textos del Concilio Vaticano II y del Catecismo de la Iglesia Católica, que se realicen en una iglesia u otro lugar adecuado, según la intención del Santo Padre.
Obras de misericordia. De manera más peculiar, precisamente “en el Año jubilar, estamos llamados a ser signos tangibles de esperanza para tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de penuria”: por lo tanto, la Indulgencia está unida también a las obras de misericordia y de penitencia, con las cuales se testimonia la conversión emprendida. Los fieles, siguiendo el ejemplo y el mandato de Cristo, sean estimulados a realizar más frecuentemente obras de caridad o misericordia, principalmente al servicio de aquellos hermanos que se encuentran agobiados por diversas necesidades.
Redescubran más precisamente “las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos”.
Y redescubran asimismo “las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos”.
Visita a personas en necesidad. Del mismo modo, los fieles podrán conseguir la Indulgencia jubilar si se dirigieran a visitar por un tiempo adecuado a los hermanos que se encuentran en necesidad o en dificultad (enfermos, encarcelados, ancianos en soledad, personas con capacidades diferentes…), como realizando una peregrinación hacia Cristo presente en ellos (cfr. Mt 25, 34-36) y siguiendo las habituales condiciones espirituales, sacramentales y de oración. Los fieles, sin duda, podrán repetir tales visitas en el curso del Año Santo, obteniendo en cada una de ellas la Indulgencia plenaria, incluso cotidianamente.
Iniciativas que ayuden al espíritu penitencial. La Indulgencia plenaria jubilar podrá ser conseguida también mediante iniciativas que ayuden en modo concreto y generoso al espíritu penitencial que es como el alma del Jubileo, redescubriendo en particular el valor penitencial del viernes:
- absteniéndose, en espíritu de penitencia, al menos durante un día de distracciones banales (reales y también virtuales, inducidas, por ejemplo, por los medios de comunicación y por las redes sociales) y de consumos superfluos (por ejemplo ayunando o practicando la abstinencia según las normas generales de la Iglesia y las especificaciones de los Obispos),
- así como otorgando una proporcionada suma de dinero (limosna) a los pobres;
- sosteniendo obras de carácter religioso o social, especialmente en favor de la defensa y protección de la vida en cada etapa y de la calidad de la misma, de la infancia abandonada, de la juventud en dificultad, de los ancianos necesitados o solos, de los migrantes de diversos Países “que abandonan su tierra en busca de una vida mejor para ellos y sus familias” (Spes non confundit, 13);
- dedicando una adecuada parte del propio tiempo libre a actividades de voluntariado, que sean de interés para la comunidad u otras formas similares de compromiso personal.
Bendición papal. Todos los Obispos diocesanos o eparquiales y aquellos que en el derecho son equiparables a ellos, en el día más oportuno de este tiempo jubilar, en ocasión de la principal celebración en la catedral y en cada una de las iglesias jubilares, podrán impartir la Bendición Papal con anexa Indulgencia plenaria, conseguible por todos los fieles que reciban tal Bendición con las habituales condiciones.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario